lunes, 25 de julio de 2011

LA MARIPOSA QUE SE ENAMORO DE UNA ESTRELLA

"Cuenta la leyenda que una joven mariposa –de cuerpo frágil y alma sensible- volaba cierta tarde jugando con el viento, cuando vió una estrella muy brillante, y se enamoró. Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre que había descubierto lo que era el amor.

-¡Qué tontería! –fue la fría respuesta que escuchó-. Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor. Búscate un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así: para eso fuimos creadas-.

Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de la madre… "¡Qué maravilla poder soñar!", pensaba.

La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría cada día un poquito mas alto para mostrarle su amor. Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y armada de paciencia agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento cuando veía los primeros rayos de la estrella.

Su madre estaba cada vez más furiosa:

-Estoy muy enfadada contigo. Todas sus hermanas ya tienen lindas quemaduras en sus alas provocadas por las lámparas. Sólo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa: deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar-.

Así durante algún tiempo, influenciada por las palabras de su madre, la joven mariposa intentó olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos, o del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo.

Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella y después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo.

Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza.

Pero a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar cosas jamás vistas por otras mariposas. Veía las ciudades llenas de luces, las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas y las nubes que cambiaban de forma a cada minuto. La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que le abrió otra perspectiva del mundo.

La mariposa, aun cuando jamás consiguió llegar hasta su estrella, vivió muchos años descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes. Y comprendiendo que, a veces, los amores imposibles traen muchas más alegrías y enseñanzas que aquellos que están al alcance de nuestras manos"

Paulo Coelho

maimenes

 

domingo, 24 de julio de 2011

MUERTE DE DORAMAS


Desde las alturas de Arucas, Doramas, el Guanarteme de Telde hostigaba sin cesar las tropas de Pedro de Vera. El conquistador español, dispuesto a terminar cuanto antes con esta situación, desplegó a sus hombres en un cerro cercano a donde Doramas tenía sus guerreros. Desde allí ambos ejércitos se contemplaban en espera de la batalla decisiva.Fue entonces cuando se oyó a Doramas lanzar un grito poderoso, desafiando a Pedro de Vera, invitándole a luchar entre ellos de modo que aquel singular combate dirimiera el resultado de la lucha sin derramar la sangre de más isleños o más castellanos. Sin embargo, Pedro de Vera, aconsejado por sus hombres, desestimó el desafío, pero no impidió que uno de sus hombres, el hidalgo Juan de Hozes, abandonara sus filas y se lanzara en caballo en contra de Doramas. No tardó mucho tiempo el caudillo canario en frenar la acometida, pues con una certera lanza lo mató. Ante esto, Pedro de Vera, cegado por el furor, arremetió contra Doramas. Lucharon
ambos durante rato sin que la lid pareciese tener un claro vencedor. De repente, en uno de los lances de la batalla, uno de los escuderos del castellano hirió mortalmente a Doramas por la espalda, el cual cayó a tierra sangrando y moribundo. Desde allí increpó con desprecio al conquistador por su traición. Pedro de Vera ordenó entonces que le cortaran la cabeza y la clavaran en un pica. Así la llevaron al Real de las Palmas, exhibiéndola como un macabro trofeo
maimenes

LA LEYENDA DE AMARCA


En viejos romances canarios corría de boca en boca la triste historia de Amarca, la celebrada doncella indígena. Tan gallarda era su figura, tan peregrina su belleza que llegó a ser envidiada de todas las doncellas. Tenía su morada en las bellas alturas de Icod. Su rústico albergue parecía como un nidal colgado en las crestas de la montaña, para sustraerse a las miradas y a las ambiciones, esas aves rapaces, embaucadoras, que se llevan a las muchachas guapas. Hasta el rústico hogar de la doncella llegó un día Belicar, el último Mencey , Rey y señor de los dominios de Icod y se quedó atónito y deslumbrado ante la extraordinaria belleza de la joven. Desde aquel día memorable se acrecentó su fama y corrió como fausta noticia por todo el Menceyato. Una condición tenía la moza que contrastaba con lo humilde de su linaje: su natural altivo y desdeñoso. Amarca se veía continuamente asediada de amores por muchísimos hombres y otras tantas veces sembró el dolor y la decepción en sus amantes. ¿ A quién amará Amarca?, preguntábanse intrigada los zagales. ¿Para quién será el corazón de aquella belleza hija del Teide?. Guarecida a las faldas del coloso siempre entre las nieves. Uno de los más aguerridos vasallos del Reino, Garigaiga, el pastor, había enloquecido por Amarca. Ella esquivaba su cariño; repudiaba su pasión local, desenfrenada. Repelía al hijo del Volcán, el de la tez y morena y los brazos recios como robles.
Enloquecido por el dolor de verse desdeñado, una tarde mientras los horizontes se teñían de sangre y el sol moribundo plateaba las aguas del Océano como un riera de luna en una noche de misterio, vió que Garigaiga, en el borde de un alto precipicio, agitaba sus brazos como banderas en la premura. Vió arquear el cuerpo hacia delante, hundir la cabeza sobre el pecho y partir veloz hacia el abismo. La noticia del trágico suceso no tardó en extenderse por todas partes. Las mujeres, culpaban su egoísmo, y a sus desdenes atribuían la muerte del pastor. De pronto Amarca desapareció, nadie sabía cual había sido el destino de la doncella. Sólo un anciano que una mañana la había visto descender de las cumbres y caminar como una sonámbula hasta las orillas del mar, se hallaba en posesión del secreto. Que no la buscasen más, parecían decir sus labios fríos y trémulos plegados para siempre, y el anciano aquél lo contó todo. Una semana al brillar los primeros destellos del sol, vió que Amarca se arrojaba al abismo, y después de luchar con el bravo oleaje, se la llevaba mar adentro una ola alegre y corretona como un niño.
Era la época del "Beñesmén", de la sazón y de la riqueza de las mieses, eran los días de placidez y de luz, y todo se sumió en sombras y lágrimas... Amarca había aparecido muerta sobre las arenas de la playa, la habían matado un remordimiento muy hondo. El Mencey Belicar mandó que se cantasen tristes endechas; que se encendiesen luminarias en los cerros, y que los más fornidos mozos, como real costumbre en los días aciagos, azotasen con sus varas las aguas del mar. Mandó también que se ungiese su cuerpo con los más olorosos perfumes, que no en vano era la flor más preciada de la comarca. Al cabo de los años cuando algún nocturno caminante cruzaba las cumbres del Teide, un lamento extraño escalofriante, le detenía acongojado. Era una voz débil, apagada, dolorida, que parecía surgir del fondo del barranco. Era aquel mismo clamor de súplica, de pena, de trágica agonía que tantas veces balbucearan los labios febriles de Garigaiga, el loco: "Amarca......hermana Amarca".
MAIMENES

LA MOMIA CANARIA QUE AUN ESTA EN MADRID

El Museo del Hombre y la Naturaleza (MHN) reclama la momia guanche para sus instalaciones en Tenerife. Ya el pasado marzo consiguieron trasladar a su tierra natal a otras tres momias guanches que se conservaban en el Instituto de Medicina Legal de la Universidad Complutense. Y quieren llevarse la última. "Con el Instituto de la Complutense siempre hubo una respuesta positiva", explica Conrado Rodríguez, especialista en momias guanches y director del MHN de Tenerife. "Se llegó a un convenio de cesión por cinco años para que sea estudiada y exhibida aquí. Un convenio que puede renovarse, claro".
Las razones por las que considera que la última momia debe viajar a la isla son las siguientes: "La momia, al fin y al cabo, salió originalmente de la isla. Aquí, en el museo, tenemos un módulo sobre el mundo funerario para albergar las momias y estudiarlas. Una momia sola no dice nada, pero en conjunto con otras que tenemos en el museo puede ofrecer muchos datos sobre cómo era esta parte de la sociedad guanche. Además tenemos unas de las mejores condiciones del mundo para conservarla".
Otra de las críticas que se hacen desde Canarias es que la momia repose en una sala del MNA dedicada a las posesiones coloniales españolas, una visión, para muchos, descontextualizada de su entorno, desfasada y hasta colonialista.
En efecto, la pieza fue hallada en el Barranco de Erques, al sur de Tenerife, y trasladada al MNA a finales del siglo XVIII. La momia se lleva reclamando, sin éxito, desde 1976 por parte del Gobierno de Canarias y el Cabildo Insular de Tenerife. "Es la momia mejor conservada, pero la dirección del Museo Nacional de Antropología [que depende del Ministerio de Cultura] no quiere llegar a ningún punto de acuerdo"
Gran parte de los esfuerzos de la institución tinerfeña consisten en el estudio global de la cultura guanche, los aborígenes canarios que habitaban la isla antes de la invasión castellana, ocurrida durante el siglo XV. La última reclamación de la momia al Museo Nacional de Antropología se produjo en 2010. Desde entonces, "no hay ninguna novedad: la primera preocupación del Ministerio de Cultura es la conservación de la momia ya que es muy frágil y cualquier movimiento podría causarle un daño irreparable. Como ya respondió la ministra Ángeles González-Sinde en el Senado en 2010, no se van asumir riesgos con traslados", según explican fuentes del ministerio.
Existen unas 130 piezas de momias guanches en museos de todo el mundo, contando fragmentos, según explica Rodríguez, en lugares donde muchas veces llegaron como parte de gabinetes de curiosidades decimonónicos. "Hay en Montreal, Göttingen, Cambrigde, París... Se han recuperado del Museo Municipal de Ciencias Naturales de Necochea, Argentina, por una ley que permite recuperar restos procedentes de otros estados". La de Madrid, de momento, seguirá durmiendo el sueño del tiempo muy cerca de la estación de Atocha
La última reclamación de la momia al Museo Nacional de Antropología se produjo en 2010. Desde entonces, "no hay ninguna novedad: la primera preocupación del Ministerio de Cultura es la conservación de la momia ya que es muy frágil y cualquier movimiento podría causarle un daño irreparable. Como ya respondió la ministra Ángeles González-Sinde en el Senado en 2010, no se van asumir riesgos con traslados", según explican fuentes del ministerio. Se teme que después de 200 años viviendo en el clima seco de Madrid la momia reaccione mal a mayores humedades relativas, así como al traslado en avión, y quede reducida a polvo. Aunque existe la tecnología para llevar a cabo el traslado satisfactoriamente, podría resultar demasiado caro.
Vean el articulo publicado En El Pais el 21-julio-2011
http://www.elpais.com/articulo/madrid/ultima/m...
maimenes

sábado, 23 de julio de 2011

domingo, 17 de julio de 2011

LEYENDA DE GARA Y JONAY

Arribaron los Menceyes y nobles de Tenerife a las playas de La Gomera para
compartir las fiestas del Beñesmén. Al Mencey de Adeje le acompañaba su hijo Jonay,
que no tardó en distinguirse en las luchas con los banotes, en la esquiva de guijas, en
la alzada de pesos y en las otras competiciones y juegos en que tomaba parte. Gara lo
contemplaba. Como acude la sangre a la herida o como el mar refleja el cielo,
inevitablemente, se descubrieron y se enlazaron sus miradas. No pudieron impedir que
el amor les alcanzase. Así lo hicieron saber a sus padres y así, para añadir más júbilo
a la alegría de las fiestas del Beñesmén, fue hecho público su compromiso.
Apenas se propagó la nueva, inesperadamente el mar se pobló de destellos y se cuajó
el aire de estampidos y ecos prolongados. Echeyde, el gran volcán de Tenerife,
arrojaba lava y fuego por el cráter. Tanta era su furia que desde La Gomera podían
divisar las largas lenguas encendidas estirándose desde la cima hacia lo alto.
Entonces fue cuando recordaron el augurio del viejo Gerián, el aojador. Gara y Jonay,
agua y fuego. Gara era princesa de Agulo, el Lugar del Agua. Jonay venía de la Tierra
del Fuego, de la Isla del Infierno. No podía ser. El fuego retrocede ante el agua. El
agua se consume en el fuego.
Gara y Jonay, agua y fuego. Imposible su mezcla, imposible la alianza. Las llamaradas
que brotaban de la boca de Echeyde lo confirmaban. Aquel amor era imposible. Sólo
grandes males podían sucederse si no se separaban. Bajo amenaza, les prohibieron
sus padres que volvieran a encontrarse. Su unión quedó maldita.
Calmó su furia Echeyde y de nuevo se encerró el fuego en sus adentros de piedra.
Concluyeron las fiestas del Beñesmén y, sin peligro ya en la isla, regresaron a
Tenerife los Menceyes y nobles que habían ido a La Gomera. Mas Jonay no podía olvidar
a Gara. Un peso infinito, como un quebranto interminable, lo doblegaba y lo desvivía.
Necesitaba volver a verla, tenerla a su lado pese a las prohibiciones, pese a la maldición
que sobre ellos se cernía.
Ató Jonay a su cintura dos vejigas de animal infladas y, al amparo de la noche, se lanzó al
mar dispuesto a atravesar la distancia que le separaba de su enamorada. Las vejigas le
ayudaban a flotar y, cuando el cansancio rendía sus fuerzas, la imagen de Gara acudía a
su memoria dándole ánimos para recobrarse y seguir nadando. Así hasta que, aún
dudosa, la luz del alba lo recibió al llegar a las playas de La Gomera.
« El fuego habrá de consumirte » Eso le había dicho Gerián a Gara. Y un fuego
desmesurado la incendió cuando Jonay, escabulléndose y ocultándose, fue a encontrarla
y se abrazaron apasionadamente.
Escaparon por entre los montes de laurisilva hasta refugiarse en El Cedro. Allí se

entregaron al amor y se fundieron sus labios y sus ansias. Mas no podía durar mucho
aquella pasión furtiva. Lo dijo Gerián cuando el rostro de Gara desapareció del agua de
Los Chorros de Epina y en su lugar sólo hubo un resplandor de hoguera sobre el
líquido sucio, revuelto y anochecido.
« La muerte acecha. Como lo de arriba es lo de abajo, lo que fue será, lo que ha de suceder
ocurrirá »
Enterado el padre de Gara de la huida de su hija con Jonay, dispuso que salieran a
perseguirlos. En la cumbre más alta de La Gomera habrían de encontrarlos, estrechamente
unidos, amándose. Antes que volver a separarse, antes de que sus perseguidores les
prendieran, Gara, la princesa del Lugar del Agua, y Jonay, príncipe de la Tierra del Fuego,
buscaron la muerte. Afiló Jonay con su tahona los extremos de una recia vara de cedro y la
colocó entre su pecho y el de Gara, las puntas hirientes apoyadas sobre sus corazones.
Luego, sin decirse nada, mirándose a los ojos, sintiendo cómo la vara de cedro los
traspasaba por el empuje de su violento y desesperado abrazo, quedaron quietamente
fundidos. Entonces agua y fuego fueron uno solo en la suma de sus cuerpos.