miércoles, 29 de agosto de 2012

TE BUSCO

Recorriendo tus venas
Soy río que busca su cause
Hasta delirar con la idea
De desembocar en tu corazón
Soy grito de agua que clama
Un espacio en tu vida
Sintiéndome perdida

Sin el sonido de tu voz
Que es la alerta de ternura que guía
Mi faro, mi cascabel.

Te busco salvajemente
Como animal herido, perdido
Te busco en el aire
Te huelo…te anhelo con toda fuerza
Y eres tierra y eres agua
Todo lo que me sustenta
Eres sol
Que entibia mis días
Eres objeto de mi deseo
Y me cuerpo te clama
Te ruega.,.te ansía.

Te busco en la tarde gris
De este invierno crudo, terrible
En la noche gélida para arroparme en ti
Busco tu pecho respirando lento
Y el entrelace de nuestra piernas
Con mi sexo apegado a tu muslo
Y tus manos apoyándose en sosiego
Muy dueñas de mis glúteos
De mi espalda
Y así llegar a la mañana
En que tu beso me diga:
Hola mi amor
Autora: Pilar Riveros Fuentealba - 28/08/12

MAIMENES

domingo, 26 de agosto de 2012

LA MUJER


la mujer, piensa con el corazón, actúa por la emoción y vence por el amor.
La mujer experimenta miles de emociones en un solo día, y transmite cada una de ellas con una sola mirada.
La mujer, anda buscando la perfección y vive tratando de buscar disculpas para los errores de aquellos a quienes ama.
La mujer, hospeda en el vientre otras almas, los ofrece al mundo y después queda ciega, ante la belleza de los hijos que engendró.
La mujer, da alas y enseña a volar, pero no quiere verlos partir, aún sabiendo que no son de su propiedad.
La mujer, se arregla y perfuma la cama, aunque su amor no perciba nunca esos detalles.
La mujer, como alquimista transforma en luz y sonrisas los dolores que siente en el alma, ...solo para que nadie lo note, y aún tiene fuerzas para dar consuelo a quien se acerca a llorar sobre su hombro
Dichosos aquellos que tan solo por un día sepan entender el alma de la mujer!
Anonimo
maimenes

LEYENDA DE GARA Y JONAY



Arribaron los Menceyes y nobles de Tenerife a las playas de La Gomera para
compartir las fiestas del Beñesmén. Al Mencey de Adeje le acompañaba su hijo Jonay,
que no tardó en distinguirse en las luchas con los banotes, en la esquiva de guijas, en
la alzada de pesos y en las otras competiciones y juegos en que tomaba parte. Gara lo
contemplaba. Como acude la sangre a la herida o como el mar refleja el cielo,
inevitablemente, se descubrieron y se enlazaron sus miradas. No pudieron impedir que
el amor les alcanzase. Así lo hicieron saber a sus padres y así, para añadir más júbilo
a la alegría de las fiestas del Beñesmén, fue hecho público su compromiso.
Apenas se propagó la nueva, inesperadamente el mar se pobló de destellos y se cuajó
el aire de estampidos y ecos prolongados. Echeyde, el gran volcán de Tenerife,
arrojaba lava y fuego por el cráter. Tanta era su furia que desde La Gomera podían
divisar las largas lenguas encendidas estirándose desde la cima hacia lo alto.
Entonces fue cuando recordaron el augurio del viejo Gerián, el aojador. Gara y Jonay,
agua y fuego. Gara era princesa de Agulo, el Lugar del Agua. Jonay venía de la Tierra
del Fuego, de la Isla del Infierno. No podía ser. El fuego retrocede ante el agua. El
agua se consume en el fuego.
Gara y Jonay, agua y fuego. Imposible su mezcla, imposible la alianza. Las llamaradas
que brotaban de la boca de Echeyde lo confirmaban. Aquel amor era imposible. Sólo
grandes males podían sucederse si no se separaban. Bajo amenaza, les prohibieron
sus padres que volvieran a encontrarse. Su unión quedó maldita.
Calmó su furia Echeyde y de nuevo se encerró el fuego en sus adentros de piedra.
Concluyeron las fiestas del Beñesmén y, sin peligro ya en la isla, regresaron a
Tenerife los Menceyes y nobles que habían ido a La Gomera. Mas Jonay no podía olvidar
a Gara. Un peso infinito, como un quebranto interminable, lo doblegaba y lo desvivía.
Necesitaba volver a verla, tenerla a su lado pese a las prohibiciones, pese a la maldición
que sobre ellos se cernía.
Ató Jonay a su cintura dos vejigas de animal infladas y, al amparo de la noche, se lanzó al
mar dispuesto a atravesar la distancia que le separaba de su enamorada. Las vejigas le
ayudaban a flotar y, cuando el cansancio rendía sus fuerzas, la imagen de Gara acudía a
su memoria dándole ánimos para recobrarse y seguir nadando. Así hasta que, aún
dudosa, la luz del alba lo recibió al llegar a las playas de La Gomera.
« El fuego habrá de consumirte » Eso le había dicho Gerián a Gara. Y un fuego
desmesurado la incendió cuando Jonay, escabulléndose y ocultándose, fue a encontrarla
y se abrazaron apasionadamente.
Escaparon por entre los montes de laurisilva hasta refugiarse en El Cedro. Allí se

entregaron al amor y se fundieron sus labios y sus ansias. Mas no podía durar mucho
aquella pasión furtiva. Lo dijo Gerián cuando el rostro de Gara desapareció del agua de
Los Chorros de Epina y en su lugar sólo hubo un resplandor de hoguera sobre el
líquido sucio, revuelto y anochecido.
« La muerte acecha. Como lo de arriba es lo de abajo, lo que fue será, lo que ha de suceder
ocurrirá »
Enterado el padre de Gara de la huida de su hija con Jonay, dispuso que salieran a
perseguirlos. En la cumbre más alta de La Gomera habrían de encontrarlos, estrechamente
unidos, amándose. Antes que volver a separarse, antes de que sus perseguidores les
prendieran, Gara, la princesa del Lugar del Agua, y Jonay, príncipe de la Tierra del Fuego,
buscaron la muerte. Afiló Jonay con su tahona los extremos de una recia vara de cedro y la
colocó entre su pecho y el de Gara, las puntas hirientes apoyadas sobre sus corazones.
Luego, sin decirse nada, mirándose a los ojos, sintiendo cómo la vara de cedro los
traspasaba por el empuje de su violento y desesperado abrazo, quedaron quietamente
fundidos. Entonces agua y fuego fueron uno solo en la suma de sus cuerpos.

MAIMENES

LA LEYENDA DE AMARCA

En viejos romances canarios corría de boca en boca la triste historia de Amarca, la celebrada doncella indígena. Tan gallarda era su figura, tan peregrina su belleza que llegó a ser envidiada de todas las doncellas. Tenía su morada en las bellas alturas de Icod. Su rústico albergue parecía como un nidal colgado en las crestas de la montaña, para sustraerse a las miradas y a las ambiciones, esas aves rapaces, embaucadoras, que se llevan a las muchachas guapas. Hasta el rústico hogar de la doncella llegó un día Belicar, el último Mencey , Rey y señor de los dominios de Icod y se quedó atónito y deslumbrado ante la extraordinaria belleza de la joven. Desde aquel día memorable se acrecentó su fama y corrió como fausta noticia por todo el Menceyato. Una condición tenía la moza que contrastaba con lo humilde de su linaje: su natural altivo y desdeñoso. Amarca se veía continuamente asediada de amores por muchísimos hombres y otras tantas veces sembró el dolor y la decepción en sus amantes. ¿ A quién amará Amarca?, preguntábanse intrigada los zagales. ¿Para quién será el corazón de aquella belleza hija del Teide?. Guarecida a las faldas del coloso siempre entre las nieves. Uno de los más aguerridos vasallos del Reino, Garigaiga, el pastor, había enloquecido por Amarca. Ella esquivaba su cariño; repudiaba su pasión local, desenfrenada. Repelía al hijo del Volcán, el de la tez y morena y los brazos recios como robles.
Enloquecido por el dolor de verse desdeñado, una tarde mientras los horizontes se teñían de sangre y el sol moribundo plateaba las aguas del Océano como un riera de luna en una noche de misterio, vió que Garigaiga, en el borde de un alto precipicio, agitaba sus brazos como banderas en la premura. Vió arquear el cuerpo hacia delante, hundir la cabeza sobre el pecho y partir veloz hacia el abismo. La noticia del trágico suceso no tardó en extenderse por todas partes. Las mujeres, culpaban su egoísmo, y a sus desdenes atribuían la muerte del pastor. De pronto Amarca desapareció, nadie sabía cual había sido el destino de la doncella. Sólo un anciano que una mañana la había visto descender de las cumbres y caminar como una sonámbula hasta las orillas del mar, se hallaba en posesión del secreto. Que no la buscasen más, parecían decir sus labios fríos y trémulos plegados para siempre, y el anciano aquél lo contó todo. Una semana al brillar los primeros destellos del sol, vió que Amarca se arrojaba al abismo, y después de luchar con el bravo oleaje, se la llevaba mar adentro una ola alegre y corretona como un niño.
Era la época del "Beñesmén", de la sazón y de la riqueza de las mieses, eran los días de placidez y de luz, y todo se sumió en sombras y lágrimas... Amarca había aparecido muerta sobre las arenas de la playa, la habían matado un remordimiento muy hondo. El Mencey Belicar mandó que se cantasen tristes endechas; que se encendiesen luminarias en los cerros, y que los más fornidos mozos, como real costumbre en los días aciagos, azotasen con sus varas las aguas del mar. Mandó también que se ungiese su cuerpo con los más olorosos perfumes, que no en vano era la flor más preciada de la comarca. Al cabo de los años cuando algún nocturno caminante cruzaba las cumbres del Teide, un lamento extraño escalofriante, le detenía acongojado. Era una voz débil, apagada, dolorida, que parecía surgir del fondo del barranco. Era aquel mismo clamor de súplica, de pena, de trágica agonía que tantas veces balbucearan los labios febriles de Garigaiga, el loco: "Amarca......hermana Amarca".
MAIMENES

LA MARIPOSA QUE SE ENAMORO DE LA ESTRELLA

"Cuenta la leyenda que una joven mariposa –de cuerpo frágil y alma sensible- volaba cierta tarde jugando con el viento, cuando vió una estrella muy brillante, y se enamoró. Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre que había descubierto lo que era el amor.

-¡Qué tontería! –fue la fría respuesta que escuchó-. Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor. Búscate un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así: para eso fuimos creadas-.

Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de la madre… "¡Qué maravilla poder soñar!", pensaba.

La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría cada día un poquito mas alto para mostrarle su amor. Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y armada de paciencia agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento cuando veía los primeros rayos de la estrella.

Su madre estaba cada vez más furiosa:

-Estoy muy enfadada contigo. Todas sus hermanas ya tienen lindas quemaduras en sus alas provocadas por las lámparas. Sólo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa: deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar-.

Así durante algún tiempo, influenciada por las palabras de su madre, la joven mariposa intentó olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos, o del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo.

Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella y después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo.

Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza.

Pero a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar cosas jamás vistas por otras mariposas. Veía las ciudades llenas de luces, las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas y las nubes que cambiaban de forma a cada minuto. La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que le abrió otra perspectiva del mundo.

La mariposa, aun cuando jamás consiguió llegar hasta su estrella, vivió muchos años descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes. Y comprendiendo que, a veces, los amores imposibles traen muchas más alegrías y enseñanzas que aquellos que están al alcance de nuestras manos"

Paulo Coelho
maimenes

sábado, 25 de agosto de 2012

TRATADO DE TORDESILLA Y CANARIAS



La ruta del Atlántico era atractiva no sólo para los exploradores y adelantados, sino y sobre todo, para los reinos interesados en fines lucrativos y en hallar el paso a India.
Hacia el siglo XV, la rivalidad por el Atlántico y los descubrimientos gira alrededor de Portugal y España, sumándose a éstos los conflictos sucesorios.
El deseo de expansión llevó a un enfrentamiento por el derecho de los territorios descubiertos. A menudo, tal potestad estaba fundada en una cuestión de ocupación cuyo antecedente se encuentra en los primeros viajes realizados por los exploradores portugueses.
A mediados del siglo XV, los descubrimientos efectuados por Portugal fueron consensuados por el Papa quien cedió la exclusividad mediante bulas pontificias. En 1454 se concede al rey Alfonso de Portugal la posibilidad de conquistar tierras en manos de paganos y/o moros y en 1456 reserva a los portugueses las tierras descubiertas más allá del Cabo Bojador que incluía el centro y sur de África.
Asimismo, el Papa cedió a Portugal la exclusividad de los descubrimientos del Atlántico.
El problema se suscitó con las islas Canarias, largamente ocupadas por los reyes de Castilla.
En 1479 se firmó el Tratado de Alcáçovas entre Castilla y Portugal, primer acuerdo en regular las posesiones coloniales.
Los términos del trato fueron los siguientes:
A la altura de las islas Canarias se trazó un paralelo: los españoles podrían explorar y, en tal sentido, conquistar las tierras que estuviesen al norte de esa línea.
Por su parte, Portugal se reservó para sí los territorios de Guinea, islas Madeira, Cabo Verde y de las Azores.
Cabe mencionar, que tal delimitación liberaba el paso a Portugal: navegando hacia sur podría llegar a África y así a las Indias.
El problema se agudizó al regreso del primer viaje de Colón que debió parar en una de las islas portugueses en virtud del mal tiempo, tomando éstos conocimiento de la expedición enviada por la corona de Castilla.
Al Tratado se agregaron dos bulas más llamadas “Inter Caetera” (1493), a través de las cuales se les cedía el derecho a los españoles de las nuevas tierras descubiertas.
En la primera bula El Papa cede los territorios y en la segunda definía los territorios como españoles situados más allá de una línea imaginaria a cien leguas hacia occidente de las Azores y Cabo Verde.
De hecho, diferentes historiadores están de acuerdo en que las tierras descubiertas por Colón, en virtud del Tratado, correspondían a Portugal y que con la intervención Papal perdieron el derecho que les cedía la circunnavegación del Atlántico.
En esa circunstancia, ambos países se reunieron para hacer una nueva repartición, cuyo resultado derivó en el llamado Tratado de Tordesillas (1494).
algunos extractos de este Tratado
Ferdinand e Isabelle, por la gracia de Dios, Rey y Reina de Castilla, Léon, Aragón, Sicilia, Granada, Toledo, Galicia [...]. Así pues, su altesse, el sérénissime el Rey de Portugal, nuestro gustado hermano bien, nos envió a sus embajadores y a mandatarios [...] con el fin de establecer, tomar nota y ponerse de acuerdo con nosotros [...] sobre lo que pertenece al uno y al otro del océano que queda aún por descubrir.
Sus altesses desean [...] que se trace y que se establezcan sobre dicho océano una frontera o una línea derecha, de polo a polo, a saber, del polo ártico al polo la Antártida, que esté situada del norte al sur [...] a tres ciento setenta leguas de las islas de Cabo Verde hacia el oeste [...]; el Rey de Portugal descubrirá todo lo que hasta entonces se descubrió o en el futuro y sus buques, islas y continente, desde dicha línea como establecida arriba, al dirigirse hacia el levante [...] pertenecerán al Rey de Portugal y a sus sucesores [...]. Y así, todo lo que, islas y continente [...], ya se descubre o se vendrá a a ser descubierto por el Rey y Reina de Castilla y Aragón [...], desde dicha línea [...] yendo hacia el poniente [...] pertenecerá a los mencionados el Rey y Reina de Castilla [...]

MAIMENES

jueves, 23 de agosto de 2012

EL SILBO GOMERO EN LA ISLA DE CUBA




Siempre se habla de la laboriosidad de los canarios que emigraron a esta Isla caribeña y de sus costumbres, pero poco o nada de una de las formas más singulares del lenguaje que trajeron consigo.

De esas islas ibéricas —siete en total (El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote)— uno de los territorios cubanos que mayor número de emigrados recibió, entre fines del siglo XIX y la década de 1930, fue sin dudas el municipio de Cabaiguán, ubicado en esta provincia central del país.

En esa zona, considerada hoy como la segunda mayor productora de tabaco en esta nación, los llamados «isleños» y sus descendientes se han dedicado sobre todo a la siembra y recolección de esa planta.

En El silbido gomero: aproximaciones para su estudio en Cabaiguán, Jesús A. Martínez Gómez y Francisco Barroso Reyes dicen que el chiflido articulado es «una forma de comunicación no tan conocida que yace en un estadio intermedio entre el lenguaje figurativo y el articulado...»

Esta curiosa manera de silbar fue introducida y difundida en Cabaiguán por inmigrantes canarios procedentes de la Gomera, plantean.

Apuntan asimismo que los descendientes de gomeros de esta localidad, muy cercana a la cabecera provincial, aseguran que «sus ancestros se comunicaban silbando de una forma algo extraña, en la que los labios desempeñaban el oficio de las cuerdas vocales».

El referido trabajo se publicó en la Revista de Historia y Patrimonio Siga la Marcha, donde sus autores detallan las tres modalidades básicas del silbido articulado y la forma en que se colocan los labios para lograr cada una de ellas.

Usando citas textuales de otros autores hacen conocer que a través de esta manera de silbar es posible hacer preguntas, enviar recados y lo que parece más insólito aún: sostener una conversación, para lo cual se requiere obviamente de la destreza de los interlocutores.

Hasta un S.O.S si era necesario para una situación que así lo ameritara era posible trasmitir por medio de este lenguaje, aunque para fiestas, encuentros e intercambio de opiniones también era utilizado.

Génesis de este silbar

Todo parece indicar que los canarios heredaron el silbido articulado de sus antepasados más antiguos: los guanches, entroncados étnica y culturalmente con los bereberes del norte de África.

Los expertos afirman que en el siglo XV la comunicación por medio de esta forma de chiflido debió estar propagada por todo ese archipiélago.

Etnógrafos hispanos consideran hoy el llamado silbo gomero, único lenguaje silbado conservado en las islas desde época prehispánica, como aporte cultural guanche fundamental en la construcción de la identidad canaria, como elemento primigenio y aglutinador.

Por su parte Martínez Gómez y Barroso Reyes aseveran que se toma conciencia de su existencia en 1881, «en que sale a la luz un estudio sobre esta forma de actos significativos en la Revista de Canarias».

En la actualidad, según los datos consultados, en Canarias se preparan profesores en esta particular modalidad de comunicación con el objetivo de perpetuar este relevante legado del pueblo guanche.

Para algunos estudiosos del siglo XIX esta peculiar forma de lenguaje daba la impresión de que la persona carecía de lengua y de todas las islas del archipiélago canario, la Gomera fue la que mejor preservó el característico silbido.

Existe la hipótesis de que la conservación de este arcaico tipo de lenguaje se debió a las irregularidades geográficas del además pequeño territorio de la Gomera, sus elevaciones y riscos que impedían el desarrollo de vías de comunicación y el notable atraso de esta isla con respecto a las seis restantes.

Los gomeros que emigraron a Cuba en la primera mitad del siglo XX se establecieron en zonas de la región central como Sagua la Grande, Quemado de Güines y Santa Clara, así como Mayajigua, Cabaiguán y Sancti Espírituss; estas tres últimas localidades pertenecen a la provincia de SanctiEspíritus..

Se estima que más del 80 % de la población de Cabaiguán es de origen canario, por lo que la localidad es considerada la capital canaria de Cuba.

Con la llegada del ferrocarril central en 1902 hay una gran oleada migratoria hacia esta zona del país.

Canarias y su lengua

De acuerdo con expertos en lingüística algunos términos en desuso en la península conservan su vigencia en Canarias y Latinoamérica, entre ellos: curioso por cuidadoso; andancio por enfermedad epidémica leve; machucar por machacar; frazada por manta; chiflar por silbar y fundamento por seriedad.

Pero volviendo al singular lenguaje del que se ha hablado hasta ahora, Martínez Gómez y Barroso Reyes indican que en un inicio muchos de los vecinos de Cabaiguán ignoraban que se tratara de algo más que un extraño chiflido, aunque la convivencia lanzó por tierra esta idea.

«Sin embargo, el sistema de significados siguió siendo patrimonio casi exclusivo de los gomeros nativos, que no lograron trasmitirlo a sus descendientes», aducen los autores.

La explicación, opinan, estaría dada porque el territorio cubano carecía de las condiciones topográficas adversas «que determinaron su preservación en la Gomera».

Indican que sea por esta u otra causa, los descendientes locales debieron obviar este elemento cultural, y lo cierto es que «en Cuba la comunicación a través del silbido articulado dejó de ser una necesidad»

En medio de las vegas de tabaco que ayudaron a levantar en Cabaiguán aquellos inmigrantes de la Gomera, hoy sólo podemos imaginar el peculiar silbido tal vez para invitarnos a compartir una humeante taza de café o enseñarnos más acerca de su misterioso lenguaje.

Autor

Mayra Pardillo Gómez, corresponsal de Prensa Latina en la provincia cubana de Sancti Espíritus..
www.prensa-latina.cu, Cuba
Martes, 30 de marzo del 2010

Hoy que el Silbido Gomero, es patrimonio de la humanidad, nos llega este articulo desde la prensa latina, que es digno de leer, cuantos Canarios quedaron en la perla del Caribe, CUBA, y, cuantos murieron con esa ilusión de volver a pisar su archipiélago y encontrarse con sus seres queridos, esto es un poco en homenaje a ellos y sus descendientes.
maimenes